Cubicar es contar. Contar cuántos metros de muro, cuántos metros cúbicos de hormigón, cuántos puntos eléctricos y cuántas planchas lleva tu obra, partida por partida, para saber qué comprar y cuánto va a costar. Esta guía te dice cuánto cuesta ese trabajo en Chile y por qué el precio no es el que esperas.
Esta es la parte que confunde a casi todos. Si te dicen que cubicar cuesta “tanto el metro cuadrado”, ese número solo sirve dentro del rango en que te lo dieron.
La razón es simple: entender el proyecto, armar el itemizado base y montar la planilla se hace una sola vez, sea una casa de 50 m² o un edificio de 20.000. Lo único que crece con la superficie es medir, que es la parte rápida y repetitiva.
Por eso una vivienda chica sale a cerca de $5.900 el metro cuadrado y un edificio grande baja hasta alrededor de $270. No es que el edificio sea más barato: es que el costo fijo se reparte entre muchos más metros.
Ver la tabla de valores por superficie →
Cubicar sobre un plano acotado, con especialidades, es un trabajo. Cubicar sobre un croquis sin cotas, o sobre planos de arquitectura sin proyecto eléctrico ni sanitario, es otro: hay que suponer, y suponer mal sale caro para los dos. Si falta información hay que levantarla, y eso se cotiza aparte.
Son dos entregables distintos y conviene que sepas cuál estás pidiendo:
Lo segundo lleva más trabajo y vale más.
No es lo mismo una vivienda que un retail o un galpón industrial. A igual superficie, una obra con muchas especialidades y terminaciones tiene muchas más partidas que cubicar que una nave simple.
Un plazo normal para una obra mediana es de cinco días hábiles desde que llegan los antecedentes completos. Pedirlo en dos días significa dejar otro trabajo de lado, y eso tiene recargo.
Con estas cuatro respuestas cualquier profesional serio te cotiza el mismo día. Sin ellas, cualquier número que te den es a ojo:
Sí, y es la razón principal por la que se paga este trabajo.
Si le pides presupuesto a tres contratistas sin cubicación previa, cada uno va a cubicar por su cuenta, con criterios distintos, y vas a recibir tres presupuestos que no se pueden comparar: uno incluye andamios, otro no; uno mide los muros al eje y el otro a la cara.
Con la cubicación hecha, les entregas a los tres el mismo itemizado con las mismas cantidades, y lo único que cambia entre las ofertas es el precio. Ahí recién puedes comparar de verdad, y ahí es donde el trabajo se paga solo.
Un profesional del área: constructor civil, ingeniero constructor o arquitecto con experiencia en obra. No es un trabajo de planilla: quien nunca estuvo en terreno cubica lo que ve en el plano y se olvida de la instalación de faena, del escarpe, de los andamios y del retiro de escombros — que son justamente las partidas que después aparecen como adicionales.
Partimos con una sesión de una hora sobre tus propios planos. Sales de ahí con el listado de partidas de tu obra, el orden de magnitud del costo y qué antecedentes te faltan. Y con el valor fijo del trabajo completo, cotizado con tu proyecto a la vista en vez de a ciegas. Si lo contratas, la sesión se descuenta íntegra.
Trabajamos cualquier sistema constructivo: albañilería, tabiquería, hormigón, estructura metálica o panel SIP.
Ver también: cómo leer un presupuesto de obra y detectar lo que falta
Te cotizamos tu proyecto en panel SIP.