Te llegó el presupuesto de tu obra y no sabes si está bien. No necesitas ser constructor para revisarlo. Necesitas saber qué tiene que decir un presupuesto serio, y qué es lo que siempre falta.
Esta guía la escribimos desde el otro lado: dieciocho años haciendo presupuestos en obra, revisando los de contratistas y viendo en qué partida se disparaba el costo tres meses después.
Si lo que recibiste dice “Construcción vivienda 90 m²: $54.000.000”, eso no es un presupuesto. Es una cifra.
Con una cifra no puedes hacer tres cosas que vas a necesitar: compararla con otra cotización, controlar los avances para pagar, y reclamar si algo no se hizo. Un presupuesto de verdad va desglosado por partidas, en el orden en que se ejecuta la obra.
Esto no es una partida: “Instalación eléctrica: $3.500.000”.
Esto sí: “Punto eléctrico embutido: 34 un × $48.000 = $1.632.000”.
La diferencia es que en el segundo caso puedes contar los puntos de tu propio plano y verificar. En el primero solo puedes creer.
Superficies en m², volúmenes en m³, elementos lineales en metro lineal, artefactos en unidad. Si ves hormigón en m² o excavación en m², o hay un error o hay una unidad elegida para que no puedas comparar. El hormigón se paga por volumen, siempre.
Cuando van juntos no puedes saber si el precio alto viene del material o de la mano. Y si después quieres comprar tú los materiales, no hay forma de descontarlos.
En Chile los gastos generales suelen ir entre 8% y 15%, y la utilidad entre 8% y 12%. Eso es normal y es legítimo: el contratista tiene oficina, camioneta, seguros y tiene que ganar.
Lo que no es normal es que no aparezcan. Si no están declarados, están repartidos dentro de cada partida, y entonces no hay nada que negociar porque no sabes dónde está el margen.
Es la sección más importante y la que casi nunca viene. Un presupuesto sin exclusiones es un presupuesto que va a crecer. Todo lo que no esté escrito como incluido va a aparecer después como adicional, y ahí el precio ya no se negocia porque la obra está empezada.
Los precios de materiales se mueven. Un presupuesto serio dice por cuántos días vale. Sin eso, te pueden recotizar cuando les convenga.
Plazo en días corridos o hábiles — no es lo mismo — y los pagos amarrados a avances verificables, no a fechas de calendario. Pagar por calendario es pagar obra que no existe.
Cambia por completo el riesgo. Si compra el contratista, el sobreconsumo es problema suyo. Si compras tú, cada metro de merma lo pagas tú.
Una o dos partidas globales chicas son normales. Si las partidas grandes son globales, no tienes presupuesto: tienes una promesa.
Estas son las que no aparecen en el presupuesto y sí aparecen en la factura final. Búscalas una por una:
Una partida grande muy por debajo del resto de las cotizaciones. Nadie regala. O calculó mal, y te lo va a cobrar como adicional, o piensa reducir calidad donde no se ve.
Cantidades menores a las de tu plano. Si el presupuesto dice 180 m² de muro y tu plano da 210, el precio final no va a ser el del presupuesto.
Un presupuesto entregado en menos de un día para una obra completa. Cubicar toma tiempo. Lo que llega demasiado rápido se estimó a ojo.
Pídelo desglosado. Es tu derecho como quien paga, y un contratista serio no se ofende: el desglose también lo protege a él de que le exijan cosas que nunca cotizó.
Y si quieres una segunda opinión técnica sobre lo que te cotizaron, lo revisamos contigo en una sesión de una hora: te decimos qué partidas faltan, si las cantidades calzan con tus planos y en qué rango debería estar el total. Si después quieres el presupuesto completo hecho por nosotros, el valor de la sesión se descuenta íntegro.
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