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El precio por panel no es lo que pagas. Lo que pagas es la cantidad de paneles que terminas comprando — y eso se decide en el escritorio, antes de que llegue el camión.
Dos personas construyen la misma casa. Mismo proveedor, mismo precio de lista, mismo metro cuadrado. Una paga por 137 planchas. La otra por 156. La diferencia no estuvo en la negociación: estuvo en si alguien se sentó a repartir los cortes antes de cortar.
Esta guía explica cuatro cosas que casi nadie pregunta antes de comprar, y que son las que mueven la cuenta final: cómo se pide un panel SIP sin equivocarse, por qué la medida del panel la manda la madera, qué es un plan de optimización de cortes y qué tiene que entregarte la fábrica además de las piezas.
Un panel SIP son tres capas: una plancha de OSB, un núcleo de poliestireno expandido (EPS) y otra plancha de OSB. Las tres pegadas y prensadas funcionan como una sola pieza estructural.
Pero el panel no se sostiene solo. El panel va parado, y la madera va abajo y en los bordes: la solera de piso, la solera superior y los pies derechos de cada encuentro entran dentro del núcleo, no entre las planchas de OSB.
Y ahí está el detalle que decide todo lo demás. La solera va acostada: las 2 pulgadas son su altura, y lo que cruza el panel de una cara a la otra es el ancho. Por eso un panel para 2×4 es más grueso que uno para 2×3, aunque midan lo mismo de alto y de largo.


Esta es la parte que cuesta tiempo y plata en obra, y casi nadie la conversa al cotizar.
Si el núcleo del panel es más angosto que la madera, la madera no entra. El maestro la va a cepillar a mano, pieza por pieza, o va a forzar el panel y reventar el OSB. Si el núcleo es demasiado ancho, la madera baila: la unión queda floja y hay que rellenar.
Las dos cosas se resuelven igual: mandando a hacer el panel a la medida de la madera que vas a comprar. Un panel a medida no cuesta más — cuesta lo mismo y te ahorra el trabajo.
Núcleo EPS = ancho real de la madera + 4 mm (2 mm de holgura por lado).
Panel terminado = EPS + 2 × espesor del OSB. Con OSB de 11,1 mm, son 22,2 mm que se suman.
El panel llega y no calza con la madera que compraste. Desde ahí todo es mano de obra: cepillar cada pie derecho, forzar encuentros, rellenar uniones flojas con espuma o tiras de madera. Son horas que nadie presupuestó, en una partida que ya estaba pagada.
Un 2×4 no mide 2 por 4 pulgadas. Nunca midió eso. Lo que compras con ese nombre cambia de medida según en qué estado venga — y además cambia según dónde lo compres.
| Nominal | Bruto verde | Seco sin cepillar | Seco cepillado | Bruto impregnado |
|---|---|---|---|---|
| 2×2 | 48 × 48 | 45 × 45 | 41 × 41 | 48 × 48 |
| 2×3 | 48 × 73 | 45 × 69 | 41 × 65 | 48 × 73 |
| 2×4 | 48 × 99 | 45 × 94 | 41 × 90 | 48 × 99 |
| 2×6 | 48 × 150 | 45 × 142 | 41 × 138 | 48 × 150 |
| 2×8 | 48 × 200 | — | 41 × 185 | — |
Tres cosas que se leen en esa tabla y conviene tener claras:
En Chile no hay una medida única normada. Las normas fijan los nombres y las tolerancias; cada fabricante define su milimetraje dentro de ese margen. En la práctica conviven dos familias de madera cepillada:
| Nominal | Familia Arauco | Familia Albas | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 2×2 | 41 × 41 | 42 × 42 | 1 mm |
| 2×3 | 41 × 65 | 42 × 68 | 3 mm |
| 2×4 | 41 × 90 | 42 × 92 | 2 mm |
| 2×6 | 41 × 138 | 42 × 140 | 2 mm |
| 2×8 | 41 × 185 | 42 × 190 | 5 mm |
Cinco milímetros en un 2×8 no es un detalle: es el ancho de la holgura completa. Si pides el panel pensando en una familia y compras la madera de la otra, no entra.
Arauco publica anchos distintos según el largo de la pieza: el 2×4 mide 99 mm en largo 3,2 m y 100 mm en 4,0 m. Y las fichas de retail son poco confiables — hay tiendas que publican solo el espesor, y otras con errores evidentes de unidad. Pide la medida en milímetros por escrito al proveedor de ese despacho. No asumas la tabla de otro.
Esta es la conversación que ocurre todas las semanas:
El cliente llama y dice: “quiero un panel de 75 para 2×3”. Y le llega un panel que no sirve para 2×3.
No se equivocó ninguno de los dos. Estaban hablando de dos cosas distintas con el mismo número.

Si solo vas a decir un número, di siempre la medida del panel terminado. Es la que no se presta para confusión. Y si dices el EPS, dilo con la palabra: «EPS de 77», no «de 77».
El núcleo no es todo igual. El poliestireno expandido se vende por densidad, y de la densidad dependen las dos cosas que te importan: cuánto aísla y cuánto resiste.
| Densidad | λ (W/m·K) | Compresión | Uso habitual |
|---|---|---|---|
| 10 kg/m³ | 0,043 | 0,6 – 1,0 kg/cm² | Aislación sin carga, «plumavit» |
| 15 kg/m³ | 0,041 | 0,9 – 1,2 kg/cm² | Panel SIP |
| 20 kg/m³ | 0,038 | 1,4 – 2,0 kg/cm² | SIP exigido, cubiertas transitables |
| 25 kg/m³ | 0,037 | 1,8 – 2,5 kg/cm² | Bajo radier, cargas mayores |
| 30 kg/m³ | 0,036 | — | Cargas altas |
No es por capricho ni por costo. En un SIP el núcleo trabaja: no es relleno. Los ensayos de laboratorio lo muestran con claridad — en compresión el panel falla por pandeo del OSB, y lo que impide ese pandeo es el EPS; en flexión falla por desprendimiento del OSB y rotura del poliestireno, porque es el núcleo el que transmite el esfuerzo de corte entre las dos caras.
Por eso hay un piso. La norma chilena NCh 1070 clasifica el EPS por desempeño: para ser Tipo B —el que puede recibir carga— exige 100 kPa de resistencia a compresión. El EPS de 10 kg/m³ entrega entre 59 y 98 kPa: no llega de forma confiable. El de 15 kg/m³ sí. Y coincide con el mínimo estructural internacional para SIP, que son 14,42 kg/m³.
Dicho eso, 15 es el piso, no el techo. Hay fabricantes que trabajan en 18 y en 20 kg/m³, y para proyectos con exigencia estructural o térmica mayor vale la pena.
Circulan fichas de panel SIP que declaran λ = 0,036 W/m·K para un núcleo de 15 kg/m³. Ese valor es el del EPS de 30 kg/m³. El valor oficial para 15 kg/m³ es 0,041. Usar 0,036 sobreestima la aislación en un 13% — y con eso un cálculo térmico puede «cumplir» en el papel y no cumplir en la casa.
Para el cumplimiento de la norma térmica, la referencia obligatoria son los valores de NCh 853. Desde el 28 de noviembre de 2025 rige la actualización del artículo 4.1.10 de la OGUC, con nueve zonas térmicas y exigencias de transmitancia más duras que las anteriores.
Hasta aquí hablamos de pedir bien el panel. Ahora viene lo que decide la cantidad.
Un plan de optimización de cortes no es «cortar los paneles». Es resolver en el escritorio, antes de fabricar, dónde cae cada junta. Esto es lo que hacemos con tu plano:
Hay fábricas que cortan y entregan. Y punto. Te llega el camión con las piezas y ahí se acaba su trabajo.
Eso no te sirve, y conviene saberlo antes de contratar.
Las piezas de un despiece no son intercambiables. Cada una tiene su largo, su escotadura, su vano recortado, su punto eléctrico y su cara. Una pieza que se parece a otra no es la otra. Si llegan sin identificar, lo que tienes es un montón.
Y un montón se desordena solo. Las piezas se mezclan, se apilan al revés, quedan abajo las que iban primero, se extravían las chicas. Al tercer día nadie sabe cuál va dónde y se empieza a cortar de nuevo —esta vez sobre material ya cortado, que es la peor forma de perderlo.
Antes de encargar, pregunta si te entregan todo esto. Si falta, no es un despiece completo:
Con eso, el montaje es leer y poner. Sin eso, el montaje es adivinar.
La misma pieza, cortada en dos lugares distintos, no cuesta lo mismo. Y la diferencia no está en el corte.
Una fábrica que hace el despiece te entrega además la cubicación del material que realmente necesitas para armar tu casa: los metros de madera por escuadría, los pies derechos, las soleras, los tornillos, el sellante.
Y te la entrega aunque la madera no se la compres a ella. Con esa lista vas a cotizar a tu barraca sabiendo exactamente qué pedir, en vez de comprar de más «por si acaso» — que es como se compra cuando nadie hizo el cálculo.
El maestro que recibe planchas enteras y un plano de arquitectura no hace ninguno de los nueve pasos del plan de corte. Hace uno: corta lo que tiene al frente para avanzar.
No es negligencia. Es que optimizar cortes es un trabajo de escritorio que toma días y se hace con la casa completa a la vista, no con una plancha sobre dos caballetes. A lo que se expone la obra:
Una vivienda de un piso que modulamos este año: 19 muros, 97,94 m lineales de muro y 151 m² de techumbre SIP, en panel de 1,22 × 2,44.
| Etapa | Planchas |
|---|---|
| Presupuesto inicial, cantidad estimada | 161 |
| Después de modular | 155 |
| Primer plan de corte completo | 156 |
| Plan de corte rehecho | 137 |
No se le quitó un metro al proyecto. Los mismos 19 muros, los mismos vanos, la misma superficie. Se rehizo el reparto de los cortes.
Aparecieron tiras de 10 cm donde cabía un panel entero. Cada tira es un corte, una junta, un sellado y un punto por donde se escapa el calor. Se corrió la junta y se rehizo la tirada completa con tres condiciones: que ninguna junta cayera dentro de una puerta, que las juntas se alejaran lo más posible de las jambas de las ventanas, y que se maximizaran las planchas enteras de 1,22.
Hubo una tercera pasada. En los frentes de ventana todavía salían cuatro piezas apiladas —dintel, antepecho y dos laterales en una franja angosta— y se reemplazaron por piezas de altura completa con la ventana recortada adentro: de 128 a 115 piezas, 13 cortes y 13 juntas menos.
Trece juntas menos no es solo material. Es menos sellante, menos mano de obra, menos puntos de infiltración y una casa que se comporta mejor el primer invierno.
No necesitas un proyecto de arquitectura terminado para empezar. Con un croquis acotado basta.
El plano de corte va incluido sin costo con la compra del kit o del proyecto, con cada pieza numerada y etiquetada para montar en orden, y con la cubicación del material que necesitas para armar. Y la asesoría técnica va con él: qué espesor te pide tu zona térmica, qué escuadría conviene, cómo se resuelve ese encuentro que no te cuadra.
La diferencia entre una compra estimada y una compra calculada son planchas que no vuelven. Mándanos tu croquis y te decimos exactamente cuántas necesitas.
Daisy Concha Chuñil — Constructor Civil
CDC Suministros · contacto@cdcsuministros.cl · +56 9 8846 2494
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